Secreto de las rosas

 

LA FLOR DE VENUS  FLOR DEVENUS LIMPIA EL AURA, ATRAE EL AMOR DIVINO ES UN INGREDIENTE DE LUJO PARA LA BELLEZA PERO NO TODAS SON IGUALES.

¿Qué es la rosa? Es la propia prueba que Venus procreo para sí misma, creando algo igual de hermoso que ella. La mitología dice que una rosa blanca nació de su seno y de esta forma se transformó en la flor sagrada por encima de cualquier otra. Y con ella, se celebra la bienvenida de la primavera, la regeneración, el orgullo, la victoria y lo místico. Su cultivo es antiquísimo, la Isla de Rodas, y recibió este nombre por ser el lugar donde se sembraban, aunque también existía en los jardines de Babilonia. Hoy en día hay un registro de más de 30 000 cultivos a partir de diversas hibridaciones. Esta flor además de ser adorada por su belleza, es venerada por sus propiedades y por ello es que se ha utilizado por siglos en la cosmética. Posee un gran potencial regenerador y estimula la células madre dérmicas de las capas más profundas de la piel. Existen miles de variedades de rosas aunque sólo unas pocas se utilizan para tratamientos de belleza.

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Las cuatro más utilizadas son:

La rosa damascena (rosa búlgara o de Alejandría), que es una flor del Oriente, introducida en Francia por las cruzadas. Crece silvestre en Siria, Andalucía y en Marruecos, y aunque es un hibrido se cultiva en Bulgaria y en Turquía. Se utiliza en productos hidratantes, relajantes, calmantes y entre sus propiedades se encuentran los flavonoides, los glúcidos y los aminoácidos

La rosa centifolia (rosa de mayo) se cultiva en Grasse (Francia) y aunque su uso principal es en la elaboración de perfumes, también la encontramos en tónicos y lociones.

La rosa mosqueta (rosa de Chile) la cual es sumamente hidratante, nutritiva y regenerativa. Se utiliza en tratamientos para cicatrices y quemaduras y contiene potentes antioxidantes y ácidos grasos. Rica en vitaminas, hierro y fósforo. La rosa canina (rosa silvestre) utilizada por vez primera en la farmacéutica, gracias a sus propiedades drenantes y tonificantes.

Aunque aquí no termina la historia o ‘guerra de las rosas’ porque existen casas de belleza como Lancôme y Dior que no se conformaron con lo que la naturaleza ofrece y cultivan sus propia flor para tratamientos de lujo. Aquí, la belleza también nace por dentro. -Lorena González

 
gina gongora