En busca del cuerpo pedido
La pérdida de peso no garantiza bienestar emocional, salud metabólica ni una relación sana con el cuerpo, es la aceptación individual y social lo que tiene que cambiar
En qué momento normalizamos que un cumplido es decirle a alguien que delgada te ves y un insulto es ser gorda. A través de los tiempos el tamaño del cuerpo y la estética ha ido cambiando tanto, pero en qué momentos se decidió que el estar en los huesos es lo más bonito, y con el lanzamientos de todos estos nuevos medicamentos es una opción tan fácil, pero en el fondo no soluciona el problema.
La psicologa Ana Pau Moliuna en @acuerpada, nos explica que todavía no existe ni una intervención (ya me sé dietas tipo Keto, ayuno intermitente, ozempic, cambio de hábitos, cualquier plan o programa cuyo objetivo sea la pérdida de peso) que hay comprobado que se puede perder peso y mantener esa pérdida de peso a lo largo del tiempo. Aproximadamente el 95% de las personas recuperan el peso perdido de 2 a 5 años, y hasta hoy no se sabe cómo evitarlo.
Lo cierto es que todavía no existe un solo estudio científico que demuestre que alguna intervención funcione a largo plazo. No hay evidencia que demuestre que una intervención se pueda mantener por 10 o 15 años y que esa pérdida de peso se va a mantener en la mayoría de las personas. Tomando en cuenta que la lucha contra la obesidad tiene ya muchos años, lo que pensaríamos, que para este tiempo ya existirán estudios sobre eso.
Lo que sí nos dice la evidencia científica es que el cuerpo se resiste a la pérdida de peso porque lo veo como una amenaza, entonces el resultado más probable, es que al intentar bajar de peso terminemos subiendo más en el rebote. La búsqueda de la pérdida de peso puede ser más dañina a largo plazo.
“En ocasiones seguir buscando la pérdida de peso, no sólo no es efectivo sino tampoco me ayudaba a encontrar lo que yo realmente estaba buscando, sentirme mejor conmigo misma, ser más saludable y ser más aceptada socialmente, de hecho me di cuenta que mi salud y mi proceso de aceptación corporal habían sido dañados por tantos años de dieta, y aunque la gordura es simplemente parte de la diversidad humana.
Creo que buscar la perdida de peso no es efectivo para muchos y que esa búsqueda puede ser más dañina que beneficiosa a corto a mediano y a largo plazo y que la aceptación corporal y la salud no vienen de la pérdida de peso, necesariamente”.
Lo injusto es que es un sistema que asigna arbitrariamente a las personas dependiendo del tamaño de su cuerpo. Pareciera que en el fondo la sociedad sufre más que de kilitos de más o sobrepeso, sino de gordofobia. La gordofobia en la sociedad actual no nace únicamente de una preocupación por la salud, sino de un sistema cultural que durante décadas ha asociado la delgadez con éxito, disciplina y belleza, mientras que los cuerpos grandes se vinculan injustamente con pereza, descuido o falta de voluntad. En México, este estigma sigue profundamente normalizado: la Encuesta Nacional sobre Discriminación (ENADIS) reportó que entre jóvenes de 12 a 29 años que dijeron haber sido discriminados, el 39.2% señaló que fue por su peso o estatura.
Lo importante es no quedarte atrapada en algo que te pueda llevar a desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria y cómo protegerte de estos.
Texto: @claverouge